El decálogo definitivo para no fallar en la compra de un dermocosmético
Con los consejos de Rubén Hernández, presidente de la Asociación Española de Cosmetólogos y Cosmiatras y CEO de iMstant Cosmeceutics, acertarás de pleno a la hora de elegir un dermocosmético
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Elegir el dermocosmético adecuado no es fácil, pero hay que evitar a toda costa que la elección sea la más adecuada para no quedarse con la sensación de haber desperdiciado dinero. Rubén Hernández, CEO de iMstant Cosmeceutics y presidente de la Asociación Española de Cosmetólogos y Cosmiatras nos da 10 consejos para no errar en nuestras compras.
1. Identifica lo que realmente pide tu piel.
No compres en base a tus consideraciones personales, falsos mitos, recomendaciones no cualificadas, estímulos sensoriales o publicidad…“Antes de gastar un solo euro, lo ideal sería visitar a un cosmetólogo o un cosmiatra para que analice tu piel y te diagnostique. Después de esta evaluación profesional, tendrás la información necesaria para comprar el producto adecuado”, asegura Rubén Hernández.
2. La piel evoluciona, y tú con ella.
A menudo, pensamos que tenemos la piel grasa, mixta o seca y, en función de este criterio, compremos permanentemente un tipo determinado de productos. “No es recomendable encasillarse de esta manera, puesto que la piel es un órgano vivo y sufre constantes modificaciones por factores internos y externos. Además, una gran parte de los consumidores confunde piel seca con piel deshidratada. Es importante saber diferenciar entre el contenido de agua y el de grasa. Una piel sana debe tener un balance hidrolipídico adecuado”, prosigue el CEO de iMstant Cosmeceutics y presidente de la Asociación Española de Cosmetólogos y Cosmiatras.
3. Hidratar es esencial.
Una piel bien hidratada envejece más lentamente y resiste mejor las potenciales enfermedades. La piel necesita una hidratación a diario, y tiene que provenir de la aplicación tópica a través de un cosmético adecuado. ¡No es suficiente con beber agua! “El agua que bebemos llega en un porcentaje muy pequeño a las capas superficiales de la piel, y apenas contribuye a su hidratación”, explica Rubén.
4. ¿Sabes qué te estás poniendo?
Lo más importante de un dermocosmético es su composición, no características secundarias como el color, el envase, el olor… Una beauty freak distingue entre retinol y retinal, pero la gran mayoría de los consumidores toma su decisión de compra en función de características que no aportan ningún beneficio a la piel. “El conocimiento sobre el producto es la clave del consumidor inteligente. Esta información debería ser proporcionada por el profesional que nos asesore durante la compra. En el peor de los casos, se debería poder consultar en fuentes fiables, como la web oficial del fabricante. Si la marca no ofrece esta información de forma transparente, desconfía”, recomienda el experto.
5. El precio justo.
No es oro todo lo que reluce. Y tampoco es razonable querer fórmulas muy activas a precio de saldo. “De igual modo que no se puede fabricar un dermocosmético con activos de calidad por dos euros, ninguna fórmula cosmética justifica, sólo por su composición, un precio muy elevado. En este sentido, lo inteligente es comprar aquello por lo que el consumidor paga un justo precio a cambio del valor que recibe. La clave para conseguirlo es, una vez más, recibir un asesoramiento profesional”.
6. Cuidado con el marketing pseudocientífico.
Desconfía por sistema de claims estilo ‘efecto láser’, ‘modificación del ADN’, ’10 años más joven’, ‘sin químicos’… Y mucha prudencia con estudios de resultados basados en la opinión subjetiva individual, como ‘el 90% notó la piel más firme’. “Existen multitud de activos con actividad científicamente probada, documentada y publicada. Aun así, varios fabricantes se han sumergido en una absurda competición de disparates que nada tienen que ver con la evidencia científica”.
7. Abraza la tecnología.
En 2022, a una crema no sólo le pedimos eficacia: también exigimos tecnología. Los investigadores generan constantemente avances en eficacia, comodidad, formas de administración, envases… “Lo ideal es que el consumidor se mantenga informado y no se conforme con productos obsoletos. Por ejemplo, ahora existen fotoprotectores con un alto SPF y textura muy fluida, incluso en spray, mucho más cómodos y agradables que las antiguas cremas densas que dejan una capa blanca sobre la piel. Otro ejemplo de estos formatos que se sirven de la tecnología son las BB Cream, las aguas micelares, los boosters o las brumas faciales”.
8. Ser marquista no compensa.
Es razonable que un consumidor se sienta más cómodo con una marca que con otra. No obstante, teniendo en cuenta que lo primordial es identificar las necesidades y buscar el producto que más se ajuste a ellas, deberíamos valorar entre una mayor gama de posibilidades de las que integra el catálogo de una marca concreta.
“Además, la piel evoluciona, y el producto o marca que hace un tiempo nos iba muy bien puede que ahora no cubra los requerimientos. Por otro lado, los cosméticos con marcas relevantes en otros segmentos (ropa, joyería…) o nombres de doctores o personajes famosos no implican necesariamente una mayor fiabilidad de los productos”, indica Rubén Hernández.
9. Di no a los falsos mitos cosméticos.
Infórmate en medios especializados y déjate asesorar por auténticos expertos en cuidado facial. “Circulan muchas ideas falsas que condicionan la decisión de compra de forma negativa, como que una crema tiene que ser untuosa para ser eficaz, que una piel sensible no puede usar exfoliante, que los aceites son los mejores hidratantes o que una pastilla de jabón es el mejor limpiador”.
10. Compra donde mejor te asesoren.
La recomendación experta ahorra disgustos. Los productos dermocosméticos se encuentran en muchos canales: supermercados, perfumerías, peluquerías, centros de belleza, spas, farmacias, tiendas on-line… “Lo más recomendable es comprar donde se ofrezca un asesoramiento profesional, un diagnóstico cosmetológico y una completa información sobre los productos. Si además se ofrece seguimiento del caso, sin duda es el lugar ideal”, concluye el presidente de la Asociación Española de Cosmetólogos y Cosmiatras Rubén Hernández.
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