Bibiana Badenes analiza cómo la hipervigilancia crónica afecta al pensamiento crítico
Bibiana Badenes reflexiona sobre cómo la hipervigilancia constante y la saturación informativa impactan en el cuerpo y limitan nuestra capacidad de pensamiento y regulación emocional
-
7 cuidados del cabello antes de la primavera
Siete cuidados esenciales para preparar el cabello antes de la primavera y combatir la caída estacional con una melena más fuerte, sana y llena de vida
-
8 cuidados del cabello antes de la primavera
Prepárate para la primavera con una rutina capilar renovada que repare los daños del invierno y fortalezca el cabello frente a la caída estacional
-
Cando y Signature Spa redefinen el bienestar con talleres sensoriales de origen orgánico
El nuevo concepto de vida activa en La Moraleja combina tratamientos orgánicos y veganos con talleres de bienestar y longevidad 360 grados, impulsando un enfoque holístico del cuidado personal y la salud
-
Bibiana Badenes analiza cómo la hipervigilancia crónica afecta al pensamiento crítico
Bibiana Badenes reflexiona sobre cómo la hipervigilancia constante y la saturación informativa impactan en el cuerpo y limitan nuestra capacidad de pensamiento y regulación emocional
-
Uñas cromadas: cómo se hacen, qué necesitas y cómo mantenerlas
El brillo espejo de las uñas cromadas depende en gran medida de un curado perfecto del top coat, clave para lograr un acabado metálico impecable y profesional
-
El boom de los rellenos faciales: ¿mejor con ácido hialurónico o un lipolifting?
El auge de los rellenos faciales en 2025 confirma su papel clave en el rejuvenecimiento del rostro, ya sea con ácido hialurónico o mediante lipolifting con grasa propia, dos técnicas que buscan resultados naturales, firmes y duraderos
La fisioterapeuta y experta en movimiento consciente Bibiana Badenes propone una nueva forma de entender el bienestar: regular el cuerpo para poder pensar, convivir y sostener la complejidad del mundo actual.
En la actualidad, gracias a la hipervigilancia y la saturación informativa, el miedo se ha convertido en un elemento normalizado de nuestras vidas. Ya no es un episodio puntual, sino un estado de fondo. Para Bibiana Badenes, fisioterapeuta, experta en inteligencia corporal y movimiento consciente, esta situación no solo tiene consecuencias políticas o sociales, sino también físicas y neurológicas.
En su reflexión, Badenes plantea una idea clave: no podemos sostener una democracia sana con cuerpos permanentemente en estado de amenaza. Nuestro sistema nervioso no está diseñado para vivir en alerta constante. Funciona en ciclos de estrés, pausa y recuperación. Sin embargo, el entorno geopolítico, mediático y económico actual rompe esos ciclos y nos mantiene en hipervigilancia crónica. “La neurociencia demuestra que cuando el cuerpo vive en alerta continua, el cerebro reduce su capacidad de pensamiento complejo. Nos volvemos más reactivos, más polarizados, menos capaces de escuchar y dialogar”, explica Badenes. “Y sin esa capacidad, la convivencia democrática se debilita desde dentro”.
El miedo no solo está fuera, también habita en el cuerpo
Según Badenes, el problema no es solo macro (las guerras, los conflictos, la economía armamentística), sino micro. El miedo se filtra en las conversaciones cotidianas, en los vínculos, en la manera en la que miramos al otro. Esa desconfianza pequeña es el combustible silencioso de las grandes estructuras de conflicto.
“La guerra necesita cuerpos tensos, sociedades anestesiadas y personas desconectadas de sí mismas. Cuando dejamos de sentir, dejamos de pensar. Y cuando dejamos de pensar, cualquier relato puede imponerse”, señala.
Por eso, Badenes defiende que la educación para la paz no es ingenua, sino profundamente política. “No se trata de evitar el conflicto, el conflicto es parte de la vida, sino de aprender a gestionarlo sin caer en el odio, la rigidez o la deshumanización”.
Movimiento consciente: una herramienta política y social
Desde su trabajo corporal, Badenes propone una mirada diferente. El cuerpo no es solo un vehículo físico, sino un espacio donde se entrenan habilidades sociales, emocionales y cognitivas. “El modelo cultural actual glorifica cuerpos duros, tensos, hiperdefinidos. Cuerpos-armadura. Pero esa estética produce más endurecimiento que sensibilidad. Más defensa que vínculo”, explica. “Si queremos sociedades capaces de pensar, necesitamos cuerpos que puedan sentir”.
El movimiento consciente no busca rendimiento ni estética, busca regulación, escucha, pausa y presencia. Es una práctica que enseña a habitar el cuerpo sin violencia, a tolerar el desacuerdo sin desbordarse, a sostener la incertidumbre sin romperse. “No se trata de huir del mundo, sino de aprender a convivir con él sin anestesiarnos”, afirma Badenes. “La regulación corporal es una forma de resistencia. Porque un cuerpo regulado piensa mejor, dialoga mejor y elige mejor”.
Recomendamos












