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Herramientas de la psique

Claves para superar el 'Ya no puedo más'

Al cual nos ha llevado la prolongación de la pandemia y la sucesión de olas de contagios y suma de número de muertes, sin alcanzar nunca la normalidad, ni siquiera la 'nueva normalidad' ¿Cómo vencer a la situación real y su cúmulo de emociones...?


26/02/2021

A nadie se le escapa que la pandemia nos está haciendo vivir una sensación de irrealidad importante. La pandemia ha convertido en cierto lo que hasta el momento solo veíamos en las películas. Y esto nos está afectando y mucho a todos los niveles.

Por eso, creemos vital recurrir a las opiniones expertas, cuando esa sensación de 'Ya no puedo más', se hace más patente que nunca. Mientras íbamos saliendo del estado de shock en el que nos adentramos al comienzo de la pandemia en marzo de 2020, nos introducimos de nuevo y ahora en otro nuevo estado al que la psicóloga clínica Pilar Guerra, califica de traumático.

Pilar Guerra (www.pilarguerra.es), reconocida profesional de la salud mental y sensibilizada al máximo con el mundo de las emociones, observa cómo el ser humano está intentando normalizar sus vidas y sin embargo y a causa de la extensión en el tiempo de la pandemia, no puede conseguirlo, al cien por cien al menos. "Estamos ahogados. Necesitamos puntos de referencia que nos hagan de tabla de salvación", dice Guerra.

Está demostrado que se puede agredir con las palabras. Utilizar a alguien para así poder 'vaciarse' de la propia angustia es un acto de agresión al otro.

Por eso, es esta profesional de la psicología quien nos va a dar algunos consejos para sobrellevar esta situación, claves para superar el 'Ya no puedo más'.

Consejos para sobrellevar la prolongación de la pandemia

1) INFORMARSE versus INMOLARSE.
¿Debemos de mantenernos informados? Sí, obviamente, pero con muchísimos límites y poniendo toda nuestra capacidad de inteligencia a nuestro propio servicio, con el fin de elegir, sintetizar y discernir lo que realmente es útil.
Estar en modo sumiso y dar por hecho que tenemos la obligación de estar al tanto de todas estas noticias devastadoras y repetitivas es inmolarse, una especie de auto suicidio lento, que nos lleva a no compensar con otro tipo de emociones que nos salven de lo que nos está provocando esta situación. No es tanto lo que nos dicen las noticias, como el cómo nos lo dicen; falta delicadeza en la información, y que alguien 'recoja y sostenga' las emociones que provocan en nosotros este exceso de información dañina para cualquier sensibilidad.
La información no es la dueña de nuestras emociones. Somos nosotros los que tenemos que tomar las riendas y decidir cuándo, cómo y dónde. Es verdad que existe una realidad, pero no es 'la' realidad. La realidad depende del lenguaje que se utilice. Mensajes diferentes generan realidades distintas.

2) AUTOCUIDADO versus CUIDADO EXIGIDO.
Nuestro hartazgo tiene que ver también con la incongruencia a la que estamos sometidos. La autoridad está cruzada, y nos lleva a sentirnos como aquel niño que observa perplejo como su madre dice una cosa y el padre refuta lo contrario. Finalmente el niño se va a su cuarto, y los padres siguen discutiendo solos. Esta es la sensación que nuestra sociedad vive.
Mientras observamos el cómo se lidian las ideas desde aquellos que nos mandan, tenemos que desarrollar el concepto de autocuidado; proyectarnos a nosotros mismos dentro de un contexto de sentido común, si es que es común. Si no lo fuse, que no está siendo, diseñarnos un propio programa de auto normas que nos permitan estar en congruencia con nuestro ser, independientemente del conjunto de incongruencias que observemos fuera.

3) PREOCUPARSE, OCUPARSE DE LA PREOCUPACIÓN DE OTROS.
Otra manera de hartazgo y de tocar fondo es la relación con los demás. Las relaciones sociales han de estar hechas a la medida de nuestras necesidades, de las necesidades de cada uno de nosotros. Conceptos como generosidad, solidaridad y actitud de ayuda permanente han de verse sometidas a examen ahora. Es el momento de saber elegir con quien queremos estar acompañados. Personas pesimistas, con quejas continuas, las que algunos psicólogos denominan 'clientas tóxicas', están ahora a la búsqueda y captura de víctimas escuchadoras. Esto es grave para nosotros. Tengamos claro el concepto de ELEGIR. Ahora más que nunca podemos decantarnos por evitar este tipo de personas y sus conversaciones.
Está demostrado que se puede agredir con las palabras. Utilizar a alguien para así poder 'vaciarse' de la propia angustia es un acto de agresión al otro. Observemos esto con atención, y decidamos decir que NO a escuchar a aquellas personas que se comunican de esta manera.

4) VICTIMISMO versus RESPONSABILIDAD.
Todos somos víctimas de esta situación. Es imposible de entender, y esta realidad es desbordante. La psicología positiva demasiado positiva, también puede llegar a ser una provocación al ser humano y que justo genere el efecto contrario. La exigencia en ser optimistas en esta situación es una expectativa irreal, que puede generar más frustración aún si cabe.
"Si bien es cierto que los profesionales de la salud mental tenemos la misión de sostener las emociones desbordadas y desbordantes de las personas, hemos de tener la responsabilidad también de darles un espacio al pesimismo, que en este caso sería un pesimismo defensivo, que nos ayude a prepararnos a estar preparados para cualquier tipo de acontecimiento por muy arduo que sea", dice Pilar Guerra.
El 'hartazgo' de esta situación reclama a gritos que nos den un espacio para la queja, para la angustia, para la incertidumbre, para las dudas y para el desasosiego. Sí, somos víctimas. Y llamarnos así nos permite tener un contacto con la realidad. Tras esto, está también nuestra decisión de victimizarnos o no. Esto sí que lo podemos elegir cada uno. Y es responsabilidad de cada uno saber que es mucho más sano no hacerlo.

5) PENSAMIENTO INDIVIDUAL versus PENSAMIENTO COLECTIVO.
Ser sociables o no en estos momentos también es una elección. No hay obligatoriedad ninguna en serlo ahora. El ser humano es 'sociable por naturaleza' pero también es un ser individual en su más amplio espectro. Puede ser entonces otra elección más en esta situación en la que nos sentimos privados de libertad; el decidir entonces auto dosificarnos la mal llamada "necesidad de estar con los demás" puede ser una herramienta que nos ayude a gestionar la angustia de sentirnos con la prohibición de estar sin ellos.
Esto ayuda a auto conocernos, cosa que muchos de nosotros quizá no hayamos tenido la posibilidad de hacerlo nunca, por haber tenido demasiado 'ruido' dentro de nosotros, ruido que es la suma de las opiniones de los demás, más las dudas que nos generan esas opiniones, más el esfuerzo de poner nuestros argumentos por encima de todo esto.

6) LA LIBERTAD DE DECIDIR AUTOCONFINARSE versus CONFINARSE POR OBLIGACIÓN.
El hartazgo se acrecienta también cuando estamos continuamente en la situación de tenernos 'en vilo' respecto a lo que se va a decidir hacer con nosotros. La ansiedad que produce estar a la expectativa de normas que cambian de manera continua genera unos costes emocionales muy altos, así como sensaciones de impotencia ante la ausencia de sentir que no tenemos las riendas de nuestra vida.
Hemos de adelantarnos a esto también; generar cada uno de nosotros la decisión de la vida que queremos llevar a partir de ahora, y diseñarnos una vida a partir de estas limitaciones.
"Observo en las personas que están inmersas en una carrera sin fondo para legar a la meta consumiendo actividades de manera compulsiva 'por si acaso' en un momento próximo les prohíben hacerlas. Por otro lado observo también a muchas otras inactivas, sumidas en una profunda tristeza y depresión, con el argumento de "si todo sigue así, yo no quiero vivir de esta manera", describe la profesional.
En cualquiera de los dos casos, la sensación de base es la misma; la incapacidad que tiene el ser humano de vivir centrado en el presente, en el aquí y ahora, en el carpe diem del instante.
Comentarios como el de "ojalá pase esto pronto", no solo es un deseo disperso, sino que nos aleja de todo tipo de arraigo con nosotros mismos.
Por ello hemos de buscar objetivos a cortísimo plazo, metas del presente, no esperar al futuro, y a ver si "esto pasa", porque con esta filosofía, puede entonces que se nos pasen más cosas.
Tenemos que diferenciar entre ponernos retos alcanzables y no desafíos de altas expectativas que probablemente sean difíciles de cumplir.

7) EMPATÍA versus HIPER EMPATÍA.
La empatía supone ser un espejo para el otro, y la hiper empatía una 'esponja' que absorbe todo lo del otro. Son dos conceptos diferentes.
Nos estamos extralimitando con la empatía, haciendo nuestro el sufrimiento de los demás a unos niveles exagerados. Esto hace que nuestra barrera protectora no exista, convirtiéndose en una hiper sensibilidad patológica.
En este momento presente, la observación de este límite ha de ser obligada. Uno de los síntomas del hartazgo que sufrimos ahora es el no saber poner estas barreras, llegando a tener verdaderos episodios de sobredosis por los acontecimientos de los demás y esto es desbordante. Nos hiper empatizamos con el sufrimiento de las personas mayores, con la frustración de los jóvenes, y entramos en un mundo de discursos llenos de carga emocional, incapaz de ser soportados por nuestra propia psiquis.

8) Preguntar ¿QUÉ TAL? versus preguntar ¿QUÉ NECESITAS?
"Vuelvo a insistir en que nuestro sistema emocional está en shock, y por consiguiente, nuestro sistema de creencias, ideas y pensamientos", explica Guerra-
Esto se vuelve a poner de manifiesto cuando nos relacionamos con los demás, y de nuevo tenemos que gestionar el lenguaje. El hartazgo también viene de la mano de tener que contestar a determinadas preguntas inadecuadas de los demás, que son todas aquellas que de manera 'gratuita' nos pueden llegar a invadir nuestra difícil alcanzada tranquilidad en estos momentos. La pregunta de cómo estás, qué tal estás, es una pregunta demasiado amplia en estos momentos. Realmente, no solo no mitiga nuestro estado emocional inestable, sino que puede ayudarlo a desestabilizarlo más. En estos momentos, puede considerarse incluso una pregunta invasiva porque realmente no vamos a saber que contestar ya que ni tan siquiera muchos de nosotros sabemos la respuesta.
Preguntas como qué necesitas, sin embargo, da cabida a poder contestar lo que realmente queremos del otro, e incluso nos da la libertad para poder contestar que lo que realmente necesitamos es que no nos hagan preguntas.
Estamos tristes. Es una situación muy difícil. El principal síntoma de la tristeza es la irascibilidad y la tenemos. Por ello este hartazgo que sentimos a nivel general es un mecanismo de defensa para poder protegernos de la realidad que estamos viviendo.

Cuatro sesiones + cuatro herramientas = una solución.
El Gabinete Psicológico Pilar Guerra ofrece un Programa de Intervención que consisten en cuatro sesiones on-line, con el fin de ofrecer las herramientas adecuadas para la gestión personal, familiar, social y laboral de los síntomas que está acarreando esta situación de pandemia

 
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